martes, 4 de enero de 2011

CABALGANDO HACIA LA NIEVE PROMETIDA

Etapa salvaje por la soledad (a pesar de salir del aparcamiento de Anayet y de ver el bullicio de las pistas a nuestros pies, allí abajo), salvaje por ser alpina con corredores y alguna bajada a 45º finas aristas con un descenso que esperaba paciente nuestra llegada al final del día. Creía que tras tanto tiempo sin nevar no era posible esquiar en nieve polvo, pero no, allí estaba, la pala perfecta, sin huellas, con los últimos rayos del sol. Daba un poco de pena empezar a bajarla, tras un día en el cielo, surcándo arista tras arista, para bajar de nuevo al mundo real, lleno de gente y coches, allí abajo. Hasta el primer de los cuatro picos que hemos hecho (el Pico Royo) se ha subido pensando, buscándo el sol a primera hora, que hacía que las palas fueran tratables y amigas.

El corredor noreste ha sido una gozada. Con piolet y crampones y huella recién hecha, hemos subido con esquís a la chepa hasta la cima. Ibamos a iniciar el descenso desde la misma cima con esquís y al calzarse, Javier Fernández se ha dado cuenta de que llevaba la fijación rota, uno de los cuernos de la talonera había reventado. Para no escuernarse (al faltarle un cuerno), Javier bajó el primer tramo con crampones y el resto esquiando desde la cima. A pesar de que faltaba un cuerno, pudo completar la etapa íntegramente (a veces la talonara iba suelta en descenso, tipo telemark).

 Tras la bajada del Royo, vamos hacia el Culibillas y su arista. Después pasamos a la vertiente sur, bajando a un gran llano escondido para subir luego, tras otra arista más al Arroyeras. Allí empezamos a bajar hacia el polvo prometido (algunos por un buen polvo son capaces de cualquier cosa). Lo que nos habían prometido se cumple y allí estaba el polvo, perfecto, esperandonos tras días y días sin nevar.

Descenso hacia el barranco de culibillas, paso del arroyo y focas de nuevo para subir, subidos en las tablas y con unas vistas panorámicas extraordinarias, al último pico, a la Punta de la Garganta (dedicado a Luís Royo, que hoy la lleva tan mal que tiene que comunicarse escribiendo y con gestos). Descenso hasta el mismo coche por un divertido barranco.


 Corredor noreste al pico Royo


Arista cimera al Arroyeras (que frío, ya está entrando el frente)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola si lo se me voy con vosotros, aun con los esquís de alpino!!
saludos.

Ricardo.

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