miércoles, 18 de junio de 2014

AL ANETO DESDE ZARAGOZA SIN MOTOR. 14 de junio de 2014

Tras 15 horas non stop, prueba conseguida!
 
SÁBADO 14 DE JUNIO DE 2014.     DE ZARAGOZA AL ANETO: en bicicleta y esquí de montaña.
230 km de bici, 4.600 m de desnivel acumulado, 15 horas hasta la cima.

 Hoy, antes del alba, subí a las montañas, miré los cielos llenos de luminarias y le dije a mi espíritu: ”Cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas sólo para seguir adelante”     Walt Whitman    (1819-1892, poeta estadounidense).

Salgo a las 4h30 AM hacia el Aneto. Es la tercera vez que me embarco en un proyecto parecido. Se cierra la trilogía. Un día, en 2010 se me ocurrió ir al Garmo Negro desde mi casa, en Zaragoza, con mi bicicleta y mis esquís de travesía. Luego en 2011 subí el Monte Perdido de la misma manera, pero cambiando los esquís por las zapatillas. Ya tenía ganas de volver a soñar con un gran viaje, con alcanzar una meta que cuando sales, e incluso, tras horas pedaleando, parece muy lejana, casi inalcanzable.
En el valle del Ebro, la luna llena me acompaña, y el viento, parece favorable. Paso por el coso oscense poco antes de las 7h. El cierzo empieza a pararse, mal asunto. Ya camino de Barbastro cada vez sopla menos y hace más calor. Teresa viene acompañándome desde Zaragoza con la furgoneta de apoyo, llevando la comida y otra bici que me ha dejado mi hermano, por si falla la mía. Vamos quedando en sitios estratégicos y regularmente voy comiendo. Pierdo la cuenta de todo lo que he tragado: 8 arroces con leche, 6 plátanos, barritas, geles, mantecados de almendra de la panadería de Jaulín,…agua y más agua.
Hace calor. La concentración que hay que llevar en los túneles del congosto de Olvena y la sombra me ayudan a despertar del sopor, que me empieza a invadir. Pienso que me está costando mucho más que hace un mes, cuando subí pedaleando a Benasque desde Zaragoza, para preparar el asalto al Aneto. Entonces, el cierzo me ayudó más. Sigo el Ésera, que ya no abandonaré hasta su nacimiento. Hace bastante calor y humedad. Al entrar en el Congosto del Ventamillo me animo, la sombra me da alas. Al salir del mismo, con 200 km en las piernas, comienza la parte más dura de todo el viaje. Un viento fortísimo, debido al estancamiento de norte, me pone contra las cuerdas. Me quedan 30 km y más de 1.000 metros de desnivel para llegar a la Besurta. El fuerte viento de cara hace que me cueste avanzar incluso por llano y que tenga que sujetar el manillar con fuerza. Los túneles, embocan el flujo de aire y atravesarlos me supone un gran gasto de energía. Al salir de uno de ellos, cerca del barranco de Literola, echo pie a tierra. Ya no puedo más, miro el cielo lleno de nubes y pienso en abandonar. Me rehago, me digo que apenas me quedan 6 kilómetros de bici y vuelvo a pedalear. A las 14h45, tras 9h15 de sillín y alguna parada, llego a la Besurta. De momento ya llevo 3.000 metros de desnivel y 230 km. Tengo la sensación de que ya he hecho lo más difícil, me empiezo a ver en la cima del Aneto.

Saliendo de la Renclusa, sobre las 16h hacia el Aneto.
Allí me esperan Carlos Budría y Julio Benedé para acompañarme. Tras una pausa para comer, salimos a las 15h30 de la Besurta, hacia el Aneto. Primero en zapatillas hasta el refugio de la Renclusa, donde nos ponemos las botas. Unos 10 minutos andando por encima de la Renclusa empezamos a foquear, en medio de la niebla. Me trazan una huella perfecta, por el Portillón Inferior, que me facilita mucho la subida y charrando llegamos a las 19h30 a la cima.
Empezando a foquear

A la bajada, justo cuando estábamos en el paso de Mahoma, disfrutamos de otro regalo de la naturaleza, el Espectro de Brocken. (El "espectro" aparece cuando el sol brilla desde detrás del montañero, que está mirando hacia abajo desde una cresta o un pico hacia la niebla. La luz proyecta la sombra del escalador hacia delante a través de la niebla. La cabeza de la figura es a menudo rodeada por brillantes anillos de luz coloreada, como el arcoiris, parecidos a las aureolas de una gloria. Aparecen directamente frente al sol cuando la luz solar se refleja por una nube de gotitas de agua).

Sobre las 21h, llegábamos de vuelta a la Besurta, tras 17h dando vueltas y disfrutando.

Quiero agradecer especialmente el apoyo de Budri, de Julio y de Teresa. Sin su colaboración y ánimos, esta locura no hubiese llegado a puerto.



Al día siguiente, descanso. (Bicicleta hecha a mano por uno de Benasque que me la prestó para la foto. No os perdais la exposición que va a montar en agosto con sus artefactos a pedales!)







9 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena Javi!!!!!!
Titán, animal, bestia.....
Saludos.
Paco

Anónimo dijo...

No te reconozco Fernández, todavía te quedaba luz .jejeje
Enhorabuena machaca.
Un amigo

Anónimo dijo...

GRANDE Javi!! Porque, a pesar del viento "rondador" conseguiste una nueva hazaña, y, eres GRANDE porque, este tipo de "empresas" sólo las podeis llevar a cabo unos poquitos y a los demás, nos queda el enorme placer de admirarlas.Ese es mi tato!!!
Gracias especiales a Teresa, Julio y Carlos por acompañar a nuestro hermano en esta aventura.

Lydia

Jesus Escartin dijo...

Enhorabuena javi, actividad excepcional para gente excepcional !!!!
Eres un crack !!!
Un abrazo.
Romo

Elena Zeta dijo...

Lo que más impacta es que no tienes ni agujetas ni te falta la sonrisa en ningún momento!!
Enhorabuena!! también por el vídeo!
Un abrazo y a por otros retos!
E.

Luis Montañés dijo...

Joder Javi eres mi idolo. Bueno lo sois los tres, un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Porque sólo con algunas dosis de grandes locuras, es posible soportar tanta ingrata cordura!!!

Una vez más Javi, haces lo grande... insignificante!!!

Carlos

Jorge García-Dihinx dijo...

Enhorabuena Javi!!

Y a Julio y Luis por el apoyo logístico y acompañamiento!
Qué buena hora para estar en la cima del Aneto!!

Un abrazo desde los libros de pediatría

Jorge

Viviendo La Montaña dijo...

Acabo de leer esta entrada y me parece una auténtica locura!! He subido el Aneto unas cuantas veces, andando y con esquís, y siempre he acabado muy muy cansado. ¡¡Enhorabuena al autor de está proeza solo al alcance de unos pocos!1
Saludos.
Pablo

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