lunes, 20 de abril de 2015

EL ANETO SÓLO PARA NOSOTROS




Nadie delante. Una nube caprichosa impide a los rayos del sol iluminar la cima del Aneto. (Autor David Casinos)
¿Os acordáis de esas máquina de pinball con las que todos hemos jugado alguna vez? Pues ayer domingo, salió lo que nosotros denominamos la “Bola extra”. Para muchos, fue mucho más que una bola extra, fue una partida entera gratis, algo inolvidable.La denominada “Bola extra” era otra oportunidad  que ofrecimos los monitores a los alumnos que habían hecho los cursos de enero y de marzo de esquí de montaña para seguir disfrutando.


El sábado subimos sin prisas al refugio de la Renclusa a dormir. Como llegamos pronto, los que quisieron fuimos a dar una vuelta al collado de Paderna. Tras una cena abundante y de calidad, ofrecida por el equipo de Antonio (muy majo Javier, el guarda que nos sirvió la cena) nos fuimos a descansar. Desde aquí agradecer el trato recibido en este refugio de la FAM. Seguid así!

El domingo, al asomar la cabeza por la ventana, sonreímos, al ver cómo la noche nos había dejado 10 cm de nieve nueva. Sin madrugar (salimos de la Renclusa a las 8h40) nos fuimos hacia el Aneto. Nevaba y estaba cubierto. Nos pusimos el traje de Pescanova y, bajo los copos de nieve que caían, empezamos a foquear, sin tener muy claro si el cielo se abriría o no.

Fuimos abriendo huella en una nieve polvo profunda, hacia el portillón inferior. Al cruzarlo, apenas se veía más de 40 metros, pero algo decía que el azul del cielo no andaba lejos. Y así fue! Al poco de entrar en el glaciar, las nubes se fueron y apareció ante nosotros un universo impoluto, virgen, sin huella alguna, de un blanco respladeciente. Otros, que habían salido antes, habían dado la vuelta. Ayer, éramos los únicos que subíamos al Aneto. Personalmente no me lo podía creer.

Los cursillistas se portaron como jabatos y jabatas (que había 2 jabatas). Pudieron experimentar la hipoxia, aunque sin llegar a decir muchas tonterías.

El paso de Mahoma estaba delicado. Nadie había pasado antes y bajo la nieve había una delgada capa de hielo pegada a las rocas. Hubo que hacer un trabajo de limpieza de nieve con los guantes. Eso sí, llegar a la cima del Aneto, abriendo huella desde abajo, sin una sola pisada, es algo especial. Parecía un cucurucho doble de nata. 

La bajada impresionante. Bajamos hacia Barrancs. Al comenzar costaba darse cuenta del regalo que teníamos delante y todo por no habernos dejado convencer (testarudos que somos) por la mala meteo matutina y seguir intentándolo. Todo el glaciar delante nuestro, sin una sola huella esperando ser surcado por nuestras tablas. Hasta la cota 2.600m, disfrutamos de una nieve polvo, caída unas horas antes, de mucha calidad y cantidad (por la rodilla). Sobraba sitio para que cada uno encadenase giros y giros, dejando su firma particular, en una primera pala de más de 400 metros de bajada seguida.
De 2.600m para abajo, empezó a convertirse en costra, cada vez menos manejable, pero bien. Al llegar a Barrancs, hacia el Forau, pudimos cruzar el río sin problemas (que no es poco) y seguir por el valle natural hasta la Besurta y de allí a los coches. Habíamos bajado montados en los esquís, sin tocar piedras, desde el Aneto hasta el aparcamiento del Hospital de Benasque.

A repetir!!!

Avanzando por el glaciar (Autor David Casinos)


Últimos esfuerzos, pasado ya el collado de Coronas (Autor David Casinos)

La doble cruz del Aneto (Autor: David Casinos)



8 comentarios:

Anónimo dijo...

yo creo que será prácticamente imposible que volvamos a disfruta del Aneto como ayer.
Alberto

Anónimo dijo...

¡Qué buenos son los profes de sendero, qué buenos son que nos llevan de excursión! Así salí ayer de la Renclusa, recordando las canciones de cuando era pequeña.
Mi primera subida al Aneto (bueno precima, jiji) y en unas condiciones extraordinarias. Como bien has dicho soledad y nieve para disfrutar, pero lo mejor de todo fue el camino y la compañía. Siempre recordaré esta primera vez, pero lo que me vendrá a la mente son las risas de la cena, la subida incluso hablando y...esa primera bajada en la que pude disfrutar como una enana. Todo gracias a Julio, Bruno y Javi (por llevarnos y hacerlo tan bien) y a vosotros, sin los que no hubiese sido lo mismo. Una mención especial a mi compañera de "camino limítrofe".
Gracias por esta entrada Javi, y a David por las fotos, que son muy bonitas.
"Teresa la marquesa"

Anónimo dijo...

Bueno Javier, vamos a mezclar a Whitman con las matemáticas.
Definición del esquí de montaña: gozoso y fatigoso arte efimero en el que nuestra carne mortal juega, entre la nieve y las nubes, con la ley de la gravedad, dibujando ecuaciones encadenadas que se desvanecerán.
Sobra decir que tal definición está reservada a Javier y a Julio...a los demás tan sólo nos queda el consuelo de que el cagarro que dejamos atrás desparecerá.
P D pero gozar gozamos igual
David

Anónimo dijo...

Para mí el mejor día del año, sin duda alguna. Gracias a todos por este maravilloso día, por la compañía y por el buen rollo, ¡qué buena gente se conoce en la montaña!. Y sobre todo, gracias a Julio, Javier y Bruno por acompañarnos, porque sin vosotros hubiese sido imposible. Mención especial a Teresa por su labor callada de intendencia (bolsas, chocolate...) que no pasó desapercibida ;-)
Juanjo Lasarte

Anónimo dijo...

Espejos en los que para verse la cara hay que enseñar la espalda.
Caminos en los que para mirar al cielo hay que tener las nubes bajo los pies.
Pasos de Mahoma que hacen perder la fe o encomendarse a Dios.
Foraus blancos en los que las aguas cruzan fronteras por debajo de las piedras...
Gracias por abrirnos huella hacia esos mundos fantásticos pero reales.

Alicia, la del País de las Maravillas.

Anónimo dijo...

Bueno, pues queda poco que añadir. Mi primer 300 ha sido el Aneto, con esquís... vaya tela, hace dos años cuando intentaba recuperar el esquí abandonado durante casi 20 temporadas, si me lo dicen no me lo creo.

Javier, Julio, Teresa, Bruno... gracias una vez más por ayudarnos a disfrutar de nuestro paisaje. Eso de que te enseñen a recorrer el monte en invierno de esta manera solo se puede pagar con amistad.

Un abrazo a todxs

Toño

Anónimo dijo...

Creo que ha quedado claro que el 300 es 3000, por si acaso :-)

Toño

Anónimo dijo...

Sencillamente espectacular. Jamás hubiese imaginado que mi primera salida tras el cursillo sería ésta al Aneto. Aunque yo me quedé en el collado de Coronas recuperándome de mis tirones sin llegar a la cima, disfruté muchísimo de toda la travesía y del fin de semana. Muchas gracias a los tres monitores Bruno, Javier y Julio por este regalo y por compartir toda vuestra experiencia con todos nosotros en semejante ruta. La compañía y ambiente genial. Me sorprendieron Teresa y Amaya por su fortaleza física, entre otras cosas.En definitiva una experiencia para recordar y repetir.

Paco Martínez

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